LOS MONUMENTOS DE LA SERENA
 
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LOS MONUMENTOS DE LA SERENA
DYSTILO ROMANO DE ZALAMEA DE LA SERENA
LOS MONUMENTOS DE LA SERENA
 
Imagen
Excavaciones de Cancho Roano
 
El santuario protohistórico de Cancho Roano, en Zalamea de la Serena, es un edificio excepcional en la arqueología extremeña de la Península Ibérica. Comenzó a excavarlo en 1978 el profesor Maluquer de Motes y continuó su investigación Celestino Pérez. Su estudio y protección permitirá disfrutar el mejor atractivo para La Serena.
El edificio está orientado al este. Tiene un cuerpo principal rectangular y dos salientes laterales en la fachada que conforma un vestíbulo cuadrado. Los parámetros exteriores de granito son ciclópeos, en el talud, de hasta 2 metros de altura y otro tanto de anchura, sobre ellos se eleva el recto de la construcción en adobe. La fachada es un paramento ciego, que aún alcanza los 2 metros de elevación. En el cuerpo saliente norte se disponía un acceso en escalinata. Todo el nivel de adobes, así como el suelo del vestíbulo, estaban forrados de placas de pizarra azuladas. Alrededor de los edificios, y la altura de paramento de adobes, se disponía una terraza, que se conserva íntegra en el sector norte.
Cuando el edificio se arruinó se siguió utilizando para realizar incineraciones desde los pisos superiores, cegándose de escombros el interior y terraplenando al exterior para acceder a la terraza, lo que acabó dando al edificio la forma de túmulo simétrico que representaba antes de su excavación. El aspecto exterior del edificio original sería el de dos cuerpos cuadrados superpuestos, en talud, dando la impresión de una construcción piramidal truncada de más de 3 metros de altura.
 
La parte interna del monumento es un rectángulo recorrido por tres naves periféricas. Una principal transversal detrás de la fachada, y dos laterales más estrechas a lo largo de la terraza exterior. En el interior hay dos grupos de tres habitaciones enlazadas que dejaban entre ellas una sala. La altura interna sobrepasaba los tres metros, algunos muros exceden aún los dos metros, el promedio de anchura de éstos es de medio metro. Todas estas paredes interiores son de adobe y estaban enfoscadas con barro, y en algunos tramos encaladas o forradas con pizarras. Debajo de la planta principal se dispone otra a modo de cripta. La cubierta era plana, y las terrazas pudieron estar delimitadas por una baranda de adobe o almenas. Alrededor del edificio se extendía un acerado de guijarro, y una necrópolis. La cronología de Cancho Roano puede situarse desde fines del s.VI a.C. Hasta el primer cuarto del s.IV a.C, es decir, entre el 500 y el 375 a.C. La función de Cancho Roano puede ser la triple de un santuario, palacio, y almacén de intercambio comercial. O como indica su excavador, un palacio en estructura y un santuario en la función.
Los hallazgos de Cancho Roano constituyen una de las muestras más ricas de la suntuaria mediterránea prohistórica: cerámicas áticas griegas, marfiles grabados, collares de cornalina, pasta vítrea, joyas de oro de filigrana de fractura occidental y técnica mediterránea, bronces etruscos, alabastros fenicios, etc., sugieren un activo flujo comercial de intercambio suntuario y de vino atribuible a los griegos, que además imponen la costumbre de beberlo en copas áticas. El santuario protohistórico de Cancho Roano es, en suma, un monumento único de la Península Ibérica y en el Mediterráneo Occidental.
Carlos León Barquero
Adela Rojas Holguín